domingo, 29 de junio de 2008

La secta

Leo en El País un reportaje sobre este personaje, Kiko Argüello, líder de una partida de fanáticos catecúmenos a los que manipula y esquilma con la paparrucha de que los está guiando directo al cielo. Hace mancuerna con una monjita, Carmen Hernández, a la que tiene seducida desde hace 44 años y con la que ha generado una simbiosis de pareja pero sin haber follado nunca entre sí.

Según leo, su camino es la típica ruta sectaria basada en una sexualidad reprimida a fondo, donde follar implica exclusivamente procrear: Los adeptos, además, deben tener tantos hijos como dios mande, sin limitación alguna, así que la castidad es el único anticonceptivo aceptado.
Por lo visto, el predicador de supercherías es bastante exitoso y su grey es numerosa. Pero lo más grave no es que grupos de adultos oligofrénicos sigan a un charlatán de feria con aspiraciones beatíficas. Lo siniestro radica, sobre todo, en el adoctrinamiento sectario que reduce al aislamiento intelectual y vital de los hijos de los iniciados. Se trata de una forma atroz de abuso infantil. Tal vez estos niños no sean profanados en su cuerpo por tocamientos impuros, pero sus mentes acaban deformadas por la estupidez que implica normar la propia conducta por la oferta de la subsistencia del alma después de la muerte. Vaya crueldad malévola y vaya estupidez.
Seguramente el que hurgue a fondo en los manejos financieros del santito se encontrará con un gran fraude, un timo descomunal basado en la credulidad imbécil.

1 comentarios:

Doña Teofilita dijo...

dios nos libre!!!! pero que se podia esperar de un reprimido...ps más represión.
Paola